martes, 8 de mayo de 2012

CÓMO DETECTAR EL MALTRATO PSICOLÓGICO


La violencia psicológica tiene mil caras. Algunas son obvias, otras, prácticamente imposibles de determinar como tales. Pero todas las formas de maltrato psicológico dejan su secuela.

Este tipo de violencia puede ser intencionada o no intencionada, ya que desde el punto de vista psicológico  el agresor puede tener conciencia de que está haciendo daño a su víctima o no tenerla, mientras que  desde el punto de vista jurídico, tiene que existir la intención del agresor de dañar a su víctima.

La amenaza es una forma de agresión psicológica. Cuando la amenaza es dañina o destructiva directamente, entra dentro del campo de la conducta criminal, la que está penada por la ley.

No se puede hablar de maltrato psicológico mientras no se mantenga durante un plazo de tiempo. Un insulto puntual, una palabra o una mirada ofensivas, comprometedoras o culpabilizadoras son un ataque psicológico, pero no lo que entendemos por maltrato psicológico.El maltrato produce un desgaste en la víctima que la deja incapacitada para defenderse.

Una vez convencida de que su caso no tiene solución, la persona víctima del maltrato desarrolla mecanismos de defensa para adaptarse a la situación. Entre ellos está el síndrome de renuncia del prisionero, en que la víctima renuncia a sus propios pensamientos, ideas y deseos, para someterse absolutamente a las exigencias de su agresor..

Todo ello es un método de supervivencia, como lo es el síndrome de Estocolmo, que se presenta cuando la víctima percibe una amenaza para su supervivencia física o psicológica, está convencida de que el agresor va a cumplir esa amenaza y se siente incapaz de escapar, pero percibe comportamientos de amabilidad por parte de su agresor y eso la hace estar con el como su única esperanza de supervivencia.

Finalmente, hay que tener en cuenta un mecanismo neurológico que todos tenemos y que se llama habituación. La habituación consiste en que el sistema nervioso deja de responder a un estímulo cuando éste se produce continuamente. La víctima llega a aceptar su situación como algo totalmente normal y la incorpora a su vida como una faceta más.

Una vez que se ha detectado un caso de maltrato psicológico, lo primero que hay que hacer es concienciar a la victima de que la única forma de que llegue a tomar conciencia de lo que le está sucediendo y acepte que su agresor la está maltratando y que ella se está sometiendo por terror y no por amor o necesidad, es garantizarle de alguna manera que su situación tiene remedio y que la toma de conciencia es el primer paso hacia la liberación. Y que ésta es factible. Porque después de la toma de conciencia, viene el segundo paso que es la identificación del agresor y de la agresión. Y luego el tercero que es la búsqueda de ayuda profesional, tanto psicológica como jurídica. La primera le devolverá la fortaleza que ha perdido y la conducirá de nuevo a la realidad y la segunda la ayudará a denunciar su situación y a defenderse de su agresor.

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